jueves, 28 de febrero de 2013

Queyras - Belén Eguzkiza Arroyo




Hemos pasado los primeros días de este año en el Queyras, ese rinconcito de los Alpes que queda un poco escondido y que guarda hermosas perlas a la espera de aquellos que quieran ir a buscarlas. Allí nos hemos perdido durante diez fantásticos días, con un intensísimo frío, luz mágica de invierno, colores increíbles, perfiles que se pierden en la lejanía recortándose sobre otros perfiles que a su vez se recortan contra el cielo… Y soledad en el mundo blanco sobre cuyo manto hemos trazado nuestras huellas.





El Monte Viso, con sus 3841 mts, sobresale omnipotente
  por encima de las de las montañas de la zona



Algunos pueblitos trepan por las laderas de las montañas, 
otros se asientan en los remansos de los valles altos



Las nubes se van rompiendo, 
el sol hace brillar la nieve y los colores aparecen de nuevo



Con un rítmico y constante deslizar de los esquíes 
ascendemos hacia las cumbres que rodean el pueblo de Ceillac



Desde el Pic de Longet podemos contemplar más y más montañas, 
algunas ya conocidas, otras aún pendientes de esquiar



En la cabaña estábamos a -15º. 
Salimos con el cuerpo entumecido por el frío 
y agradecemos el calorcillo del sol que nos revitaliza de nuevo



Nos perdemos en este mundo solitario 
que nos da la oportunidad de disfrutar 
de fantásticos amaneceres y  atardeceres



Perfiles que se recortan sobre otros perfiles, 
que a su vez se recortan contra el cielo...