sábado, 2 de febrero de 2013

The Wild Boar Rogaining (La Llacuna) - Lorena Arrastua Barbado




Los equipos

Segundo año consecutivo que acudimos a la cita de The Wild Boar Rogaining. Este año se celebraba en La Llacuna, con un aliciente adicional: se trataba del campeonato de Europa de Rogaining, con lo que “todas las figuras” se iban a dar cita. No podíamos perdernos el espectáculo. Ellos competían en la modalidad de 24 horas y nosotros en la de 6 horas. 


Para los que nunca hayan vivido uno, un rogaine es como la búsqueda del tesoro pero en el monte. No se permite ni GPS, ni teléfonos móviles con GPS, ni podómetro, ni altímetros. Eres tu, la brújula y el mapa. El objetivo es aprender a identificar en el mapa las sendas, caminos, carreteras, elementos característicos, agua, piedras.... en definitiva, leer el mapa y conocer tus límites. No es correr, es saber donde estás, adonde quieres ir y cual es el “mejor” modo de hacerlo. Si sabes esto en todo momento CORRE...... 

Planificando la estrategia

La prueba va por categorías, con lo que cada uno compite contra los de su edad y así vemos señores y señoras que con sus sesenta y más se van a atrever con la prueba de 24 horas!!!!!! Tomamos nota para otra ocasión. Todo será probar. 

Primero les toca el turno de hacer la estrategia a ellos, tienen 1–2 horas. Nosotros aprendiendo y observando sus métodos, chinchetas, hilos de colores, rueditas para medir distancias, etc. Hay que planificar bien la estrategia para poder aguantar las 24 horas de prueba y no morir en el intento. A las 12:00 h salen con toda la ilusion y ganas del mundo, sólo les quedan 24 horas......... 

A las 12:40 nos reparten los mapas y, rotulador en mano, nos toca calcular a nosotros y hacer nuestra estrategia, para coger el mayor número de balizas en 6 horas. Este año, además, el ocaso es a las 18:30 h, por lo que la última media hora tendremos que ir con frontal porque será de noche. Planeamos recorrer todo el mapa (a ver en que queda la cosa) mientras esperamos que den la salida. Ya se notan los nervios y las ganas de salir. Dan la salida y cada equipo sale corriendo para un lado, en función de cual sea la baliza elegida para estrenarse. Sólo nos quedan 6 horas por delante, en las que no da tiempo a pensar más que en distancias, rumbos, balizas, tiempos y como modificar la estrategia porque nuestras piernas no dan para recorrer todo el mapa en ese tiempo. 

¡Baliza!

En seis horas nos da tiempo para perdernos, encontrarnos, hacer el jabalí, clavarnos todos los pinchos en los brazos y las piernas, hacer amigos, reírnos, desesperarnos.... Una luna gigante se asoma detrás de las montañas, iluminando nuestra última media hora de carrera. Está preciosa. Sólo por verla así ha merecido la pena venir. Y después del intenso día vivido la organización nos homenajea con una cena donde tenemos tiempo para comentar nuestros errores, aciertos e intercambiar opiniones con el resto de participantes. 

¡A cenar!