jueves, 22 de octubre de 2020

Senda Verde de Delika: pura Delikatessen - Hamlet

Los gourmets de los paseos cortos ya pueden deleitarse, desde el pasado agosto, con una auténtica delicia. Nada mejor para disfrutar de ella que degustarla in situ, pero para ir abriendo boca, aquí van unas fotografías de los exquisitos platos que componen el menú que nos ofrece esta localidad del real y noble valle de Arrastaria.
La Senda Verde de Delika discurre por el fondo del valle, siguiendo contracorriente parte del tramo alto del río Nervión. Tras cruzar el pueblo bajo el viaducto del tren, nos encontraremos con el portón de entrada a la pista forestal que nos lleva hasta el puente de Zalborondo.
Una vez atravesado, hay una zona habilitada con mesas y bancos de madera. Los altivos acantilados, que forman verdaderas olas rocosas, nos arropan desde lo alto. Luego cruzaremos el río, remojándonos los pies o saltando de roca en roca.
La senda sigue ahora por la orilla opuesta, por una zona más arbolada, hasta llegar de nuevo al puente de Zalborondo. El camino que sigue ya lo conocemos y también un poco más de esta tranquila y encantadora localidad alavesa.
Hay un montón de detalles y cosas que aprender recogidos en los paneles que se han colocado a lo largo del recorrido. Así que, los que las necesiten, que no se olviden de meter las gafas en los bolsillos.

sábado, 10 de octubre de 2020

El Joracu del Cueto Cuñaba - Matilde Sanz


El Joracu de Cueto Cuñaba

Vestida con unos gruesos pantalones largos, llego a Cuñaba (Peñamellera Baja, Asturias) por la Senda del Jargu bañada en sudor, bajo una temperatura de más de treinta grados. También traigo dentro de la mochila unos guantes de jardinería y una pequeña tijera de podar. Y así se lo hago saber a esa buena mujer que está regando sus macetas y se ve obligada a escuchar mis lamentaciones, con los ojos muy abiertos. Me declaro segura de que ella, siendo del lugar, tiene por fuerza que saber cómo subir de la manera menos dolorosa al dichoso ojo, arco, ventana, Joracu. Le explico que cuando intenté llegar hasta allí el año pasado, junto a otros tres compañeros menos motivados, las árgumas/argomas impedían cualquier avance. En extremo prudente, le pasa la pelota a su marido a quien hace salir de la casa para darme explicaciones. El hombre sabe de lo que habla y le invito a que me acompañe, aunque sin éxito, por supuesto.