viernes, 29 de marzo de 2013

Zuhaitz eguna 2013 - Joana García Romero





Sábado, 23 de Marzo de 2013 

Hace casi un año que murió mi entrañable y queridísimo gatito. Coco tenía cerca de 15 años y fuí pensando durante un tiempo en la idea de plantar un Roble y nutrirlo con las cenizas de mi “amiguito” cuando ya no estuviera. Y ese momento llegó. Este sábado pasado, el CVCE (Club Vasco de Camping Elkartea), junto con la asociación naturalista Haritzalde, celebró, por quinto año consecutivo, en Puio-Ko Parkea/Parque de Puio (Ayete), Donostia, el día del árbol. 



Más de cien árboles, entre ellos Robles, Arces, Alisos, Abedules y Fresnos, y un numeroso grupo de personas con buena disposición, nos dispusimos a pasar una mañana preciosa plantando árboles en una de las laderas del parque. Después de la grata tarea nos ofrecieron un reconstituyente hamaiketako (almuerzo). Es de agradecer el detalle que tuvieron. 




Los árboles, además de ser hermosos, adornar ciudades y pueblos, darnos cobijo cuando el sol aprieta, proporcionan un hábitat a gran cantidad y variedad de seres vivos. Afectan directamente al ser humano, liberando oxígeno a la atmósfera a través de su proceso de fotosíntesis, reduciendo considerablemente la cantidad de CO2 (dióxido de carbono). Una zona cubierta de bosque y vegetación puede llegar a disminuir hasta en 6 grados la temperatura ambiental; esto significa que contar con pocos árboles (deforestación) incrementa las concentraciones de CO2 favoreciendo el calentamiento global del planeta. Y no sólo reducen el CO2, sino que también limpian el aire de nuestras ciudades, al filtrar las partículas en suspensión procedentes de la contaminación. Existen investigaciones (Universidad de Southampont-Londres) que demuestran este hecho. Dicha investigación revela la eliminación de entre 850 y 2000 toneladas de partículas en la atmósfera cada año (Landscape and Urban Planning). 


Los árboles, además, permiten que la tierra pueda absorber el agua de forma más lenta, evitando en gran medida que en épocas de grandes lluvias se produzcan inundaciones, algo que sucede con más facilidad en parajes desnudos. Evitan la erosión de la tierra y favorecen la precipitación; los lugares donde menos árboles hay es donde menos llueve. Los árboles almacenan agua en el tronco, raíces, hojas y tallos, permitiendo que los bosques mantengan un flujo constante de agua en los ríos. Creo que todas son suficientes razones como para dedicar un día al año a plantar árboles, independientemente del lugar en donde vivamos. Cuantos más árboles tengamos menos problemas nos encontraremos en el futuro. 


Nos fuimos a casa con una gran satisfaccion y un inmenso sentimiento de alegría al poder dar vida con lo que fue en su día, otra vida. Dejé al que fué mi gran compañero durante muchos años al cobijo de un bonito y robusto ejemplar, sabiendo la gran contribución que hacíamos al medio ambiente con ese hecho. Os animo a que cada año nos comprometamos a fomentar la plantación de nuevos árboles, para proveer de grandes bosques a nuestro hermoso Planeta Tierra.