viernes, 29 de junio de 2012

Nueve meses de expedición - Patricia Viscarret




Estaba lejos de casa, en una bella cima y con muy buenas amigas, y ya en mi interior comenzaba un sueño, un gran viaje que me llevaría mucho tiempo a una  nueva montaña, ser amatxo.. Una vez más sentía miedo ante esa nueva cima, incertidumbre, pero mucha ilusión por vivir, por dar forma a un nuevo ser con nombre propio, Ekhi.




 Ekhi, sol, ese sol que tantas veces he disfrutado por las paredes del Pirineo, que tantas veces ha quemado mi piel en cordilleras lejanas por medio planeta, ahora empezaba a ser una personita en mi interior. El invierno fue diferente, las montañas que visitaba eran cercanas a mi casa, paseos con raquetas por hayedos nevados, esquí de fondo,.. y sentí la montaña de otra forma, vi colores, sentí frío..notaba como a Ekhi también le gustaba.


 Y llegó la primavera, y llegó Ekhi, todos los miedos desaparecieron una vez más, esa cima era accesible y yo la había escalado, noté que sus ojillos me miraban por primera vez extrañados, habíamos hecho cumbre los dos juntos! 


Y ahora vuelta a las paredes, otra vez en mi cabeza tantas vías por escalar y tantas montañas por visitar, vuelven a hacerse torbellino en mi cabeza. Las primeras vías se hacen con ilusión y con sudores, como si fuera la primera vez, esfuerzo, ilusión..y unos kilitos de más que todavía quedan en mi cuerpecito cansado.


¡Mila esker Ekhi!. Espero ser tu compañera de cordada, abrirte huella, cruzar giros en el Pirineo invernal.. y a ti, aita, por entenderme..!