jueves, 1 de julio de 2010

Montañas de Bielsa: Pico l'Ibonet (2864 m), vigía de contrabandistas. Luisa Alonso-Cires




Refugio de Tringonier

A lo largo de la historia, el Puerto de Tringoniero, o de Tringonier, como prefieren llamarle las gentes de la comarca del Sobrarbe, ha sido uno de los pasos principales para el comercio entre los pueblos que viven a ambos lados de los Pirineos. Y una zona de vigilancia para las autoridades, porque el control del comercio es una fuente segura e importante de financiación y averiguando quien entra, quién sale y por qué, se puede controlar a las personas gobernadas. Mientras los estados español y francés reforzaban las fronteras y establecían aduanas, una y otra vez, la población montañesa de un lado y otro buscaba la forma de burlarlas, cruzando los pasos naturales que rompen estas montañas y manteniendo vivas las relaciones comerciales y humanas durante generaciones. Este intercambio fue especialmente activo durante el periodo posterior a la guerra civil, cuando la carencia de artículos básicos, incluso de alimentación, extendió el contrabando por todos los valles fronterizos pirenaicos.


El punto de partida de este recorrido es la antigua aduana hispano-francesa (1300 m), localizada a tres kilómetros del pueblo de Parzán, en la carretera que comunica Bielsa con Francia a través del túnel de Bielsa-Aragnouet.


Antigua aduana

Al lado derecho de la aduana, comienza el sendero señalizado como PR-HU 180 que lleva al Puerto de Tringonier. Un cartel describe la historia de este collado abierto a la libertad, en épocas en que la dictadura dejó a una parte importante de la población de la zona española al otro lado, refugiada y acogida por las personas con las que siempre habían hecho intercambios comerciales.

Tras cruzar la pasarela de hormigón que salva el caudal del río Barrosa, el camino se organiza en suaves curvas que se adentran en la sombra de un bosque de pinos, abetos, serbales, avellanos y boj. Pronto se pasa al lado de un canal de agua que alimentaba una minicentral unos kilómetros más abajo.


Canal de agua

La ruta, bien señalizada con las tradicionales marcas blancas y amarillas, se va elevando por la orilla izquierda del barranco de Tringoniero, animada por el sonido estruendoso del torrente de aguas que baja hacia el río Barrosa. Tras atravesar los prados de la Empentinata y de Puyuel, siempre hacia arriba, se llega a una zona de pinos negros. Finalmente se sale del bosque y el camino atraviesa una zona herbosa, donde un puente permite cruzar las aguas de la torrentera hasta la orilla derecha.




Barranco de Tringoniero

Siguiendo de frente y después de salvar el pequeño repecho herbáceo de la Puyateta, se llega a la Plana el Cabo (1970 m). Como su nombre indica, esta es una amplia planicie herbosa, en la que pastan vacas y caballos. La hierba se mantiene verde y fresca gracias a los múltiples arroyos y cascadas que se precipitan desde los collados. Por la derecha, descienden las aguas del barranco de l'Ibonet, procedentes sobre todo de un pequeño ibón que se aloja bajo el amplio puerto de la Plana Castel. Por la parte izquierda, la Plana el Cabo recibe el agua de los torrentes que bañan el barranco de Marcatiecho. En esa dirección, al fondo, se asienta el refugio de Tringonier, una acogedora y original construcción de piedra.


Plana el Cabo

La ruta cruza la zona herbosa en dirección al refugio y, por la derecha de éste, asciende por un pequeño canal de hierba hasta llegar a su zona alta. Allí se ladea, sin apenas perder altura, y girando a la derecha, se continua ascendiendo hasta llegar a la "mallata" o pleta de pastores del Plan de Marcatiecho. Desde aquí, el camino se empina por una fuerte pendiente de tasca y, dejando a la izquierda el Barranco de la Coma, se llega a la confluencia de dos arroyos, que se vadean por la derecha. Después, se supera un resalte rocoso sobre el que se precipita una bonita cascada, para acceder al llano del Clot de la Ribereta.






Por la izquierda del circo, el sendero asciende salvando los obstáculos rocosos, buscando el camino más evidente, ahora señalizado con balizas y cairns. Así, progresando hacia arriba por terreno herboso, se llega al amplio Puerto de Tringonier (2495 m), que cambia el nombre a Port de Moudang en el lado francés, donde da vista a un valle con el mismo nombre.


Puerto Tringonier y Pico l'Ibonet

Port de Maudang

Por la derecha del puerto, una cuesta de lajas de pizarra gris, rotas y hasta pulverizadas por la erosión, conduce a unos resaltes rocosos. Es el inicio del cresterío que lleva a la cima del Pico l'Ibonet. Estamos a finales a junio y aún perduran las nieves del pasado invierno, tejiendo una alfombra blanca y gris, de la que nacen múltiples y pequeñas cascadas de agua. Caminando a ratos sobre los últimos neveros y a ratos buscando el mejor camino entre la roca, llegamos al punto más alto. Una acumulación de piedras coronadas por dos maderas verticales señala la cumbre.


                          
Pico l'Ibonet (2864 m)

En dirección opuesta a la que hemos subido, se distingue el amplio puerto de la Plana y el Pico de la Espada. Por debajo, el pequeño ibón de Tringonier, hoy helado, apenas destaca entre la nieve. Al fondo, también blancas, Punta Fulsa y Punta Suelza.


Puerto de la Plana, Pico Espada e ibón de Tringonier

La cima del Pico l'Ibonet es un extraordinario mirador en el que se puede pasar horas identificando montañas de siluetas conocidas. En la dirección en la que hemos subido, la Robiñera planta cara a la Munia, que arrastra al resto del macizo Troumouse. También se asoman cubiertos de nieve los más cercanos Mota y Liena. A lo lejos, mirando hacia el lado francés, se distinguen los Culfreda o Batoua y el Listou; más allá, el macizo del Bachimala.

Por todas partes, montañas que desconocen las líneas de los mapas, recorridas durante generaciones por  personas que también prescindieron de su nacionalidad, mientras cruzaban pasos, collados y puertos. Para intercambiar sus productos o para pedir refugio y acogida cuando la huida era el único camino a la libertad.



Carlos Tarazona Grasa. Guía del Sobrarbe. Editorial Pirineo. 1996.
Mapas Pirineo. Nº 5. Bielsa-Bal de Chistau. Editorial Pirineo
http://www.continuapirineum.com/





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