jueves, 24 de abril de 2014

Canal de Castilla en BTT. Segunda etapa: de Boadilla del Camino a Alar del Rey - Joana García Romero



Mayo 2012. 
Salimos temprano de Boadilla del Camino, con mucho mejor humor después de haber descansado un poco, aunque la serenata de la noche nos dejó poco margen para el sueño. Pero con la panza llena las cosas se ven distintas. En el albergue todavía se están excusando, ya no les odio y hasta les sonrío, les digo que lo dejen estar, que lo pasado pasado está. Les pregunto si tienen algún analgésico, al sentarme en el sillín he visto todo el firmamento y buena parte de la vía láctea. Esbozo una mueca que quiere asemejarse a una sonrisa y nos vamos de allí. Serán unos pocos kilómetros los que serán incómodos, luego espero que se me adormezca todo y me permita continuar sin más incidencias.

El día amanece radiante y fresco, una delicia para ir en bicicleta, aunque a partir de aquí no nos podemos imaginar la cantidad de mosquitos que vamos a encontrar a lo largo de todo el canal. La primavera está en su pleno apogeo y con ella todo bicho viviente. Habrá momentos que tendremos que taparnos boca y nariz si no queremos tragar o respirar bichines. Nos da risa la cantidad de ellos que se nos pegan en la cara y la cabeza, parecemos el parabrisas de un coche. Los campos sembrados de flores de todos los colores adornan la desértica meseta que parece en verano. Los tonos son intensos y la variedad de flora desmesurada. Llegamos a donde el día anterior nos habíamos desviado, Frómista, y de ahí a Osorno paralelos al canal y al río Pisuerga. Las esclusas son cada vez más abundantes y nos entretienen. Nos sorprende muchísimo la impresionante construcción que estamos siguiendo, teniendo en cuenta en los años en que se construyó.




Poco después de pasar Osorno encontramos un letrero que nos indica que hemos de desviarnos del camino del canal, por lo visto algún desprendimiento corta el acceso. Nos separamos de la pista e iremos paralelos a la autovía A-231 del Camino de Santiago. A pocos kilómetros volvemos a coger la pista del canal. Allí nos entretenemos con un joven zorro que intenta dar caza a algún ratoncillo. Está tan entusiasmado con lo que hace que no repara en nosotros, así que allí nos quedamos mirando hasta que nuestro olor debe llegarle al hocico, pues gira la cabeza hacia donde estamos y es cuando se pierde entre la vegetación. Paramos a tomar un descanso y almorzar un poco en un lugar extraordinario. Allí encontramos el espectacular acueducto de Abánades. Esta impresionante obra, que cruza el río Valdivía, se construyó durante los años 1775 a 1780, algo realmente monumental. Los cientos de sillares de piedra que lo forman fueron labrados a mano y los diques que lo contienen fueron excavados con pico y pala. Intentas imaginar como se realizó tamaña empresa, intentas ver el trasiego de trabajadores, intentas hacerte una idea de lo que debió ser aquello en aquella época y te quedas embobado mirándolo.




Acueducto de Abánades

El efecto del analgésico que tomé en Boadilla del Camino se me está yendo y no llevo ninguno más en la mochila así que tendremos que estar atentos a la siguiente población que tengamos a mano y no nos obligue a desviarnos mucho de nuestra ruta. Ventosa de Pisuerga parece ser el lugar adecuado, un bonito pueblo al lado de una de las esclusas donde nos tomaremos otro descanso a la sombra de los jardines del pueblo.


Una vez retomado el camino del canal, seguimos viendo bonitas esclusas hasta que llegamos a una zona algo salvaje y un poco confusa que nos obligará a cruzar el río siguiendo las vías del tren atravesando un gran puente, estamos en la presa de San Andrés. Aunque la utilidad del canal ya no es el transporte y se ha destinado a regadío, existen barcazas que recorren partes del canal como atractivo turístico de la zona.

Presa de San Andrés

Estamos cerca de Herrera de Pisuerga, nos queda muy poco para llegar al final del trayecto: Alar del Rey. No me acuerdo del dolor de nalgas, parece que me he recuperado y voy muy animada en la ultima parte del trayecto. Llegamos a la gran dársena de Alar del Rey, que antecede a la primera retención del km. O del Canal de Castilla. Alar del Rey no existía antes de la construcción del canal, sus tierras fueron otorgadas, en época de Fernando II, a las monjas bernardas de San Andrés, es por ello que se encuentran pequeñas edificaciones anteriores a la construcción. Las familias de los trabajadores se asentaron allí y de esa manera nació la bonita y singular población.

Dársena de Alar del Rey

Kilómetro 0. Alar del Rey

Y hasta aquí nuestro periplo en tierras castellanas. Muy recomendable sobretodo en primavera, cuando el color de miles de florecillas tiñe los campos hasta donde la mirada alcanza. Un lugar único por su singularidad que bien merece la pena el esfuerzo.