martes, 10 de diciembre de 2013

Huellas - Miren Muñoz Trigo



Desde la entrañable habitación…

Prados extensos y verdes alrededor de una vieja casa, actualmente utilizada como refugio, pero con una larga historia entre sus muros. Sus habitaciones de madera nos acogieron después de un cansado día de travesía de verano. Todo en ella transmitía ecos montañeros, su torcida escalera ascendía hasta el piso superior en el que unas literas con gruesos y coloridos edredones invitaban al descanso. Apetecía permanecer en ella asomándose a la ventana, compartiendo las vistas que los antiguos moradores tendrían, en cualquier descanso de su duro trabajo.


Vistas magníficas desde el lugar 
(a la derecha se asoma el Mont Blanc)

Allí conocimos a su actual dueña, con la huella de la montaña en el rostro. Había vivido desde los 11 años en aquel lugar, lo llevaba dentro, aunque desde hacía unos cuantos años pasaba el duro invierno en el Valle. Día a día sus palabras después de la cena llenaban ese almacén donde se alojan los escasos conocimientos montañeros que teníamos todos los que por allí pasábamos. Ahora estará en el Valle anhelando volver a su hogar cuando comience el buen tiempo, de nuevo. 

Desayuno con vistas

Personas como Arlette hacen que cualquier fin de día de travesía, de tantos y tantos que tenemos atesorados de nuestras aventuras montañeras, te marque de una forma especial. Fue la noche que mejor dormí bajo aquél cielo estrellado, en aquella bonita habitación llena de recuerdos, sobre la litera de arriba acurrucada bajo el edredón y mirando por la ventana la sombra del Mont Blanc.

El refugio de madera nos acogió después de una dura etapa

Refugio Moede d’Anterne en el parque natural de las Agujas Rojas de Chamonix. Lugares y gente que dejan huella.

Cadena de los Fiz y Lago Anterne. 
Paisajes inolvidables