domingo, 16 de septiembre de 2012

Ferrata Morenia (Mittaghorn) y Laginhorn (Saas Fee, Alpes suizos). Una ferrata y un 4000 - Miren Muñoz Trigo



Carlos en la vía ferrata, abajo Saas Grund

Ya estoy de vuelta, otro año más, de una nueva aventura en los Alpes. Este año hemos recorrido la zona de Saas Fee, en los Alpes suizos, otra zona de grandes cumbres y buenas vibraciones. Se nos ha portado bien el tiempo, como siempre que vamos en estas fechas, y ha sido para mí un cúmulo de sensaciones, algunas agridulces y otras buenas, venciendo como siempre las buenas. 

El periplo comenzó el sábado día 1 de setiembre, con un largo viaje por carretera que nos llevó hasta Saas Fee, bonita localidad al pie de espectaculares montañas (Weissmies, Allalinhorn, Dom, Alphubel…). Fueron cinco días en total, compartiendo las horas con seis compañeros y nuestros queridos guías italianos (de Bérgamo), Mauro y Marco, conocidos de travesías anteriores y a los que nos une ya una especial amistad. 

Voy a relatar dos días que para mí fueron especiales, una preciosa Vía Ferrata que hicimos el segundo día desde el Refugio Britannia (3030 m), al que ascendimos el primer día, y mi montaña más sufrida y peleada hasta ahora, el Laginhorn (4010 m), un cuatromil “raspadito” que se me atragantó desde el día anterior, en el que estuve a punto de abandonar por cansancio acumulado (no venía a tope este año por un bajón que tuve en junio). 

En el collado Egginerjoch, Mauro en primer término
Abajo,  las pistas de esquí


FERRATA MORENIA EN ASCENSION AL MITTAGHORN (3144 m) 

Pasé mala noche en el Refugio Britannia, hizo mal tiempo y mi cabeza me molestaba. Tomé un ibuprofeno y por la mañana estaba mejor. El tiempo estaba pausado, quieto y muy nublado. Nuestro guía Mauro decidió no subir al Allalinhorn, un 4000 cercano al refugio, por poca visibilidad. Unos 15 cm de nieve habían caído los días anteriores. 

Salimos a las 8,30 h. de la mañana, dirigiéndonos hacia el collado Egginerjoch, para descender un desnivel de 500 m hasta la llegada, a 2490 metros, de uno de los muchos teleféricos que suben desde la localidad de Saas Grund. Este descenso es feo por realizarse en pistas de esquí que quedan en verano descarnadas y pedregosas. En este punto está el cartel que indica el comienzo de la Ferrata Morenia, de 600 m de desnivel. 

Ascendiendo la Ferrata Morenia

Llevábamos los disipadores, indispensables para esta actividad, y yo tremendas ganas de introducirme en esa cresta. ¡Qué voy a decir de esta ferrata que nos costó 3,30 h recorrer, una auténtica gozada!. Soy un espíritu enamorado de la roca. Esa roca seca, acribillada de cables y escaleras de hierro, eso sí, pero en la que me siento cómoda y ligera. 

Mauro con Casi en la ferrata

A ambos lados de la cresta el espectáculo era grandioso. Avanzas poco a poco, unida a ese cable que te hace atravesar pasos espectaculares. Te sientes parte de esa roca y quieres quedarte sintiendo ese aire, abarcando esas cimas, grabando cada momento. Arriba una gran cruz nos espera. Estamos sólo nosotros ocho, sólo nos hemos cruzado con una persona. 

Marco y Jose Luis llegando a la parte final

Es una de las ferratas más hermosas por la que he discurrido. Quizás no haga falta tanto hierro para recorrerla, hay un poco de exceso de cables y escaleras en algunos puntos, pero merece totalmente la pena. Un compañero no disfrutó tanto, ya sabemos que la montaña tiene muchas caras y no todas son del gusto de todos los amantes de esta actividad.

En la cima del Mittaghorn (3144 m)


LAGINHORN (4010 m). Mi montaña de sensaciones

Últimos coletazos de nuestros días en Alpes este año. Hemos pasado la noche en el Refugio Weissmies, a 2700 m de altitud. El día anterior ascendimos al Weissmies (4027 m), como siempre encordados a estos guías, a los que estamos muy unidos. La subida y bajada fueron muy buenas, aunque mi sensación era agridulce porque ya subimos sin una persona que abandonó por debilidad (había pasado una descomposición), y en este momento que voy a afrontar mi último 4000 me encuentro con que dos personas más abandonan. Nos hemos quedado tres con los dos guías. No lo tengo nada claro, mi cabeza da cien mil vueltas a todo. Qué voy a hacer yo, con esta gente que anda tan bien…Me veía débil y un lastre para el grupo. Me intentaban convencer, está claro que cuando se va en grupo se tiene que amoldar siempre al paso del más lento, y era yo, y temía darme la vuelta, y, y… 

Ascensión al Laginhorn, con Marco
Acabamos de ponernos los crampones

Así comencé a las 5,15 de la mañana mi caminar, un viernes, hacia la cumbre del Laginhorn (1300 m de desnivel), así fui dando los primeros pasos, mirando al suelo en ese ascenso con el pulso acelerado, cansada de mente, sin ganas…En el cielo había multitud de estrellas y se veían también los puntitos de luz de las frontales de otra gente que ascendía al Weissmies. Gracias al paso firme de Marco al que iba encordada fui subiendo, teniendo que pensar la cadencia que me había marcado, uno, dos, uno, dos…Los crampones se me enganchaban en los pantalones. El terreno era mixto de piedra y nieve, esa piedra suelta, que se pisa mal con el crampón, y que hacía que tropezara, jamás me había visto tan torpe caminando en la montaña. Pensaba en mis compañeros que se habían quedado abajo. Me preguntaba qué hacía yo ahí, en esa inmensidad, dando pasos torpes, sin mirar más que al suelo. 

Inseparable Marco, aguantándome casi al final

Marco me repetía continuamente que disfrutara subiendo, que me tranquilizara. No me entendía ni yo misma. Esas manos agarrando la cuerda a la que voy bien atada, esa figura, gran figura que me ayuda a subir. Todo estaba bien, los crampones bien puestos (el día anterior me los puse mal), el tiempo precioso, el paisaje espectacular, los ánimos continuos de mis compañeros, sin embargo, yo no era yo en la montaña…Llegué a un punto en el que ví que la pendiente era más fuerte y se veía ya la cruz. Se trataba de todo nieve, ya no había piedra sino todo nieve. Le dije a Marco que era la última parada. 

Mauro con Batis en los últimos metros

Afronté los últimos metros sin parar, ahogando en la cima la tensión acumulada. Habíamos hecho la subida en menos de cuatro horas, cuando habían pronosticado entre 4,30 h y 5. No me lo podía creer. Todo lo había visto negro en esa subida de pesadilla. La vista desde la cumbre era impresionante, desde las cimas del Oberland (Eiger, Junfrau..) , hasta el macizo de Monte Rosa, mas todas las montañas más cercanas (Dom, Alphubel, Allalin, Weissmies…), un mar de nubes abajo…Me abracé a mis compañeros, como siempre en todas las cimas, pero hubo un abrazo especial, el de Mauro que me dió fuerza, mucha fuerza. Tengo que reconocer que es un hombre seco, serio, pero en aquellos momentos me transmitió mucha energía…

En la cima del  Laginhorn, cansancio acumulado, 
luego me cambió la cara...

Bajamos, a buen ritmo, Marco sujetaba la cuerda con fuerza, ya no tenía la montaña atragantada, yo era más ligera…¿por qué pasan estas cosas?...la cabeza dió vuelta a la situación con el abrazo de Mauro y esa fuerza que me transmite Marco a través de la cuerda, buen guía y gran persona. ¡Espero veros el año que viene!... 


2 comentarios:

Aaron Carter dijo...

Wonderful pictures. Without a doubt, this is above one of the Saas-Valley areas. In this case Saas-Fee. Amazing country, amazing nature and place for amazing adventures. Thanks for sharing this guys.

chalets Saas Fee

Las vías Ferratas de Suiza dijo...

Hazte con la mejor guía que recoge las vías ferratas de Suiza, totalmente en castellano http://www.viasferratasdesuiza.com/