lunes, 9 de mayo de 2016

Bilbao-Gorbeia, una clásica entre las clásicas - Hamlet


Cruz de Gorbeia (1482 m)

Esta era mi cuarta Bilbao-Gorbeia en compañía de Josean. Las cosas no salieron como estaban previstas pero aun así la jornada mereció, un año más, la pena.

En esta ocasión Josean quiso introducir una novedad. Estos chicos, ya se sabe, siempre queriendo rizar el rizo. Y sugirió ir de hierro a hierro, o lo que es lo mismo, del Puente Colgante a la Cruz del Gorbeia. Pero una es muy bilbaína y le dije que yo seguiría en mis trece y volvería a hacer la clásica. No iba a hacerle el feo al puente de Cantalojas del Botxo y cambiarle por el Puente Colgante de Portugalete por muy elegante que sea. Además, para atrás ni para coger impulso, que se dice.

En esta edición, se animaron a participar dos amigos de Josean. Uno de ellos tenía más o menos claro retirarse en Arakaldo; Karmelo, sin embargo, intentaría hacer el recorrido íntegro.

La conocídisima por todos los bilbaínos "barrera del Paga" 


Collado entre Pagasari (673 m) y Ganeta (685 m)
 
Así pues, convinimos en juntarnos en el collado del Ganekogorta con Gazteluzar, concretamente en el punto donde termina el archiconocido camino de la Fuente del Espino. Pero más o menos a las 10 menos dos minutos, cuando estaba yo casi a punto de llegar al sitio convenido, sonó mi móvil para decirme que los chicos iban con retraso debido a un pequeño despiste.


Fuente del Espino 
 
Seguí mi camino porque esperar no es precisamente lo mío. Acordé con Josean en que seguiría piano piano para que ellos me diesen alcance. Subí cimas que no estaban en el proyecto. En Gazteluzar me encontré con unos arratianos que iban hacia Ganeko y les dije que si se encontraban con mis tres perseguidores les dijesen que habían estado conmigo. 


Gazteluzar (717 m) 
 
Kamaraka, Mugarriluze, Goikogane. Bajé a Arakaldo y de allí subí Untzueta haciendo parada en Kukutza. El cortafuegos de Untzueta se le atraganta a cualquiera y más si te viene de frente un vehículo cuatro por cuatro bajando sin tener ni idea de si aquello lleva a algún sitio. Me preguntaron si yo creía que… y les contesté que andando, que era como yo iba, seguro. Algunos son capaces de ir en coche hasta al retrete. Paré un rato en los restos del castillo que hubo en Untzueta y me llegaron de nuevo novedades. Como ya estaba previsto, la retirada en Arakaldo de un componente del trío perseguidor, había mermado el equipo. 


Kamaraka (797 m) 


Mugarriluze (735 m) 


Goikogane (702 m) 


Kukutza (265 m) 


Subida a Untzueta 


Untzueta (770 m)
 
Seguí entonces por el cordal que lleva a Bikotz Gane, tachando todas las cimas. Arrugaeta, Aizbelaga. El móvil vuelve a sonar. Josean y Karmelo se creían que hablaban con un fantasma. Lo mismo podía estar en casa y tomándoles el pelo. Me permití subir Garaigorta aunque no estaba en los planes para salir después a la carretera del puerto de Bikotxgane y entrar en Mendigisa. 

Preciosa haya en el cordal de Untzueta


Arrugaetako atxa (669 m) 


Aizbelaga (638 m)

Me encontraba trasteando en Mendigane cuando vi acercarse a mis dos compañeros. El vértice está muy cerca de su lugar de paso pero no son tachacimas compulsivos y les dio un poco igual cuando les dije que había desaparecido el viejo buzón que pintó el célebre Pedrolas, nuestro Pedro Botero.


Mendigana (656 m) 


El zeppelin de Garagoigorta


Garaigorta (662 m)

Ahora tocaba un tramo más tedioso; por la pista que sube a Pagomakurre solo hay un par de atajos que te permiten dejar el hormigón.


 
La providencial fuente de Larreder
 
Llegamos después a Arraba y, ya fue mala pata, el refugio estaba de obras y la cocina cerrada. La imagen de unos buenos huevos con chorizo o con cualquier otra cosa nos acompañó lo que restaba de subida. En la Cruz nos hacemos fotos y los chicos envían guasaps. Me adelanto en la bajada porque no hacía precisamente calorcito. 


Campas de Arraba


¡Cima!

Sacamos una foto al refugio que hay casi en Aginalde que tiene una cruz en su fachada. Debido a este signo religioso podría confundirse con una ermita pero tiene demasiadas ventanas y le falta la campana.

El coche estaba ya cerca. Karmelo y Josean, dos caballeros ellos, lo habían llevado el día anterior y dejado en las inmediaciones del refugio de Iondegorta. 


 
Embalse de Iondegorta o Mendizabal desde una cruz vecina a la de Bacigalupe

Esta vez no nos iba a tocar la pateada final que tuvimos que meternos el año pasado para llegar a Altzuste (Zeánuri) a pillar el bus de regreso a casa.
 
Y para concluir la jornada, y como los huevos fritos nos seguían atrayendo sin remedio, decidimos parar a comernos unos en Artea. No fue lo que al final nos zampamos porque faltaban casi dos horas para que abriese la cocina del Eko-museo. Pero las raciones que nos aconsejó el chaval que estaba de turno en la barra nos dejaron más que satisfechos. ¡Qué grande encontrarte con gente amable después de completar pequeños retos con los amigos!


Recreación de la caza de un mamut (Eko-museo de Artea)