jueves, 2 de enero de 2014

Bisaurín - Joana García Romero




El Bisaurín es la cima más alta que encontramos desde occidente y una de las más clásicas tanto en invierno como en verano. Hace muchos años, vi en unas fotografías un paisaje invernal que me dejó con la boca abierta, unas enormes y bellísimas cornisas cargadas de nieve. Imaginé que aquel espectáculo debía formar parte de cordilleras lejanas y cual no sería mi sorpresa al saber que se trataba de una montaña cercana, el Bisaurín. Desde aquel momento he tenido en mente su ascensión, en condiciones invernales, para poder contemplar con mis propios ojos lo que un día pude ver en retratos. Sin embargo, por una cosa o por otra siempre se quedaba en la lista de pendientes, o bien porque cuando quise ascenderlo las condiciones eran desfavorables.



Dicen que a la tercera va la vencida y así ha sido, pero el deseo tan grande de coger los crampones y el piolet, olvidados desde hacía mucho tiempo en el fondo del armario, nos precipita a una ascensión muy escasa del tan ansiado blanco elemento que tímidamente ha empezado a cubrir nuestras queridas montañas este otoño.


Empezamos a caminar al despuntar el día, el fresco de la mañana despereza los músculos y nos dibuja encendidos coloretes en las mejillas. Una gran sonrisa aparece en mi rostro.... vuelvo a estar en mi sitio. La ruta parte desde el Refugio de Lizara (1540 m) siguiendo las marcas de GR que llevan a Gabardito por el Collado de Foratón hasta llegar a un cruce (1594 m) marcado con un hito (todavía a la vista) de ahí tomaremos la senda que se dirige hacia la derecha (NE) a la Plana Mistresa. En 15 minutos aproximadamente alcanzamos el singular refugio Aldecua (1700 m), seguimos barranco arriba hasta la bonita caseta de forestales (1975 m).


Hay poca nieve y pensamos que tal vez en la Plana Mistresa se habrá acumulado más espesor pero no es así. Recién han caído las primeras nevadas. Las ganas nos han vuelto impacientes aunque no importa, el ambiente que se respira nos alegra el día. Descansamos un poco y tomamos dirección Noroeste hacia el Collado de Secús. A unos 2280 m, antes de llegar al collado, giramos al Sur para ascender por lo que en verano es un torrente y que ahora es la mejor opción. Fuera de lo que es el camino normal, encaramos una sucesión de terrazas entre canales bastante pendientes que nos harán disfrutar y volver a recordar inolvidables momentos del pasado, hasta salir poco antes del Collado de Batanés (2465 m). Ante nosotros tenemos la última pala que nos conducirá a la arista que antecede a la cima y la que suele hacer gala de sus impresionantes cornisas cuando el espesor de la nieve es mucho mayor. Bajamos por el Sur, ruta clásica hacia el Collado de Foratón. El día está limpísimo y soleado invitándonos a que nos quedemos en la cima algo más del tiempo habitual.


Regreso con la emoción y el entusiasmo de volver a repetir la ruta pero esta vez esperar un poco más y reprimir las ansias de que en su cara Norte los corredores estén formados y disfrutar todo lo que Bisaurín tiene para ofrecer.

Distancia: 11 km. Desnivel: 1200 m