miércoles, 3 de abril de 2013

Gertrude Bell (1868-1926), viajera, alpinista, cartógrafa y arqueóloga




Primera mujer en doctorarse en Historia Moderna en Oxford (1887). A los 23 años viaja a Oriente Medio. Allí se dedica a estudiar persa y árabe, explorar el desierto y a estudios arqueológicos. En 1899 alcanza la cumbre de la Meije, primera femenina. Cuentan que se quitó la falda para poder ascender con sus guías. Y así continuó, en ropa interior. En su actividad montañera más de una vez se puso los pantalones por el camino, volviendo al campo base impecable con sus faldas. En 1901 se propuso subir a todos los picos de las Enhelhörner, acompañada por guías. Lo consiguió en siete ocasiones. En su honor uno de ellos se llama Gertrudespitze.




Durante la primera guerra mundial, con 48 años, es contratada por el Servicio de Inteligencia Británico. Se convierte, así, en la primera mujer oficial del contraespionaje militar. Se dedicó a localizar tribus que pudieran aliarse con los británicos y a trazar mapas. 

A partir de 1921, convertida en amiga del rey Faisal de Irak, se encarga de crear y organizar el Museo Arqueológico de Bagdag. Los últimos años de su vida vivió en esa ciudad, donde se suicidó a los 58 años.