domingo, 22 de septiembre de 2013

Vía Cade. Pared de Aragón (Montrebei, Lérida). 550 m, 6c (V/Ao Oblig.) - Ana Ruiz Pérez




¿Cuántas veces hemos soñado en realizar tal o cuál cumbre y sólo con pensarlo nos han entrado esas preciosas mariposas en el estómago?

Todavía recuerdo la primera vez que subí al Aneto, que más que una ascensión me pareció una expedición pesada. Y tan pesada... como que fue una invernal en toda regla, montando la tienda de campaña y durmiendo con un saco del Eroski encima de la nieve. No he pasado tanto frío en mi vida!! Y encima, como novatada, nos subimos una cocinilla con bombona azul de butano, de esas que pesan la vida. En fin, que decir... que al día siguiente nos quedamos sin desayunar, ya que se nos congeló la bombona y la botella de litro y medio de leche que porteamos. Que romántico y que proeza fue hacer cumbre con unos impermeables del “Delmon” (Del montón de la plaza). Desde ese momento me pase a la moda Ultralight, leche en polvo, infiernillo ultralight, roca técnica, un saco de plumas y un buen Goretex. Pero claro, antes era estudiante con mucho tiempo y ahora currante con poco.


¿Cuántas veces hemos rechazado la idea de escalar una vía no sólo por el compromiso o grado que precisa su ascensión sino por el miedo que nos ha causado su pensamiento?

Precisamente lo que realmente nos marca el reto o límite es ese respeto ante lo desconocido, ante lo que creemos imposible para nosotr@s, “los dichosos fantasmas” que atacan nuestra mente y la dejan bloqueada sin tener en cuenta nada más. La mayoría de las veces nos encontramos físicamente bien, es el aspecto psicológico la debilidad por donde entran esos fantasmas. Y a veces tenemos el valor y el coraje suficiente como para enfrentarnos a las dudas y volver a retomar la idea de subir esa montaña que tanto hemos visto en libros o esa vía tan deseada.

El pasado martes nuestros amigos los Neskaracoles lanzaron la piedra y nosotras la cogimos al vuelo. Eso si, a mi me debió de dar en toda la cabeza, ya que me quedé bloqueada varias horas hasta entrar en reacción. La proposición indecente era escalar la CADE en la Pared de Aragón (Montrebei). Una clásica codiciada por cualquier escalador, larga y de las de escalar. A mucha gente le puede sonar a chino, a mi me resonó a PÁNICO. Unos sudores fríos recorrieron mi cuerpo en cuestión de microsegundos. Con sólo ver una foto de la inmensidad de la Pared una se hace tan pequeña que no te ven ni con la lupa.




El día indicado aparecimos siete personas, con lo que nos repartiríamos en tres cordadas: Idoia-Jesús, Ana-Antonio y Siete-Negro-Kike. Un trenecito del amor al completo!!!! 

En principio pensé que ibamos a ir Idoia y yo o con un tercero, pero al proponerme Antonio escalar juntos no me lo pensé dos veces. Ya habíamos escalado en anteriores ocasiones y la verdad es que me reporta bastante tranquilidad y, sobre todo, que me esfuerzo mucho más (con Idoia me quejo un montón, por eso de la confi y le pongo la cabeza como un bombo). ¡Qué puñetas! Entre los dos sumamos la mágica cifra de los 100 años y esto debe significar algo, ¿no?.





La aproximación larga y perdedora la transformaron nuestros chicos en corta (no llegó a la hora y media). La escalada fue de lo más gratificante, quitando la tensión del largo de 6c que me tocó de primera, donde tuve que emplearme a fondo en técnicas de artifo, colgándome a cada paso de un friend porque, como es evidente, 6c no hago... y menos en tapia. Nueve horas de escalada non-stop. En cuanto a la bajada... bueno de esto... mejor corramos un tupido velo. Al pobre Negro le empezaron a dar unas “garrampas” en los cuadriceps (como si se te suben las bolas) y las pasó canutas. Tres horas. 





Casi 14 horas de actividad en un ambiente sobrecogedor donde la amistad predominó por encima de todo. 


Realizar esta vía ha supuesto vencer muchos miedos, dejar de lado los fantasmas anteriores a la actividad para posibilitar la escalada. Por esta vez puedo decir “PUEDO”, tal vez vengan otros sueños donde tenga que darme la vuelta, pero... no quiero ni debo adelantar acontecimientos haciendo resurgir los fantasmas. Las mariposas siempre van a jugar a su libre albedrío.






6 comentarios:

Txinbeleta dijo...

Enhorabuena!!!!!!!!!!!! Este fin de semana mis fantasmas pudieron a las Mariposas.

Gracias por tus palabras porque a veces pienso que soy la única que tiene fantasmitas rondando por la cabecita........

Anónimo dijo...

zorionak! pareciais hormiguitas en la pared...chulísimas las fotos!

Anónimo dijo...

Zorionak por este PUEDO! Rodeada de gente buena se superan mejor los miedos. Sois unas maquinas!!
Mai

Judith Lazkano dijo...

joooooopelaaaaasss que buena la cronica chicassss.......puuuufffff y vaya paredòn que os comisteissss titanasssssssssssss!!!!!!!!

Anónimo dijo...

No creas More las demás también nos hacemos kakitas, nos lo callamos como si fuera un secreto.
Es un placer escalar contigo mi protestoni.
Muxu.

Anónimo dijo...

Tremendo!no hay tapia que se os resista!!
Esti K.