jueves, 15 de agosto de 2013

Dolomitas, travesías en vertical - Miren Muñoz Trigo


Ferrata Monte Paterno.
Tres Cimas de Lavaredo, desde el túnel

Viaje de verano, en familia, como todos los años, en nuestra casa rodante. Esta vez el destino ha sido el norte de Italia. Aparte de las dos ciudades a visitar, Milán y Venecia, nos hemos “pegado” a la piedra, esa piedra “preciosa” que compone la masa de Dolomitas. Paisaje que sobrecoge por su brusquedad, ese cambio del bosque a la piedra. Mil caminos que marcan toda la variedad de rutas entre refugios.


He ido lesionada. He intentado hacer algún recorrido con gran dolor en el tobillo. Había que dejar descansar ese pie…Al ver que no podía hacer marchas largas, más que nada por las bajadas, afrontamos otras actividades que tanto a nuestra hija como a nosotros nos encantan, esta vez se trataba de avanzar en vertical, esa piedra, esa roca…

Ferrata de Sosat, en Dolomitas de Brenta

Dado nuestro bajo nivel de escalada (estamos en un 5 como mucho), hemos visitado cuatro zonas, comenzando en los Dolomitas de Brenta, más cerca de Milán o Bérgamo, zonas en las que teníamos vías de “nuestro” grado, sacando la información por internet. En los alrededores del pueblo de Madonna di Campiglio están las paredes de LERT, en el Valle de Daone, donde nos iniciamos en lo que iba a ser, quitando las visitas a las ciudades (6 días) parte de nuestra actividad de montaña. Después nos acercamos al lago de Garda, en su parte más al norte se encuentra el pueblo de Nago, y las vías de escalada de NAGO-ARCO. 

Llegando al Refugio Brentei en Ferrata Sosat

Escalando en Nago-Arco (Garda) 


Completamos, después del “descanso” en Venecia y ya en la zona de Dolomitas de Cortina d’Ampezzo, con las vías de Cinque Torri, paraje precioso donde cinco “dedos” gigantes enfilan hacia cielo. Para llegar al lugar hay que dirigirse desde Cortina hacia el Passo Falzarego. Se puede acceder al refugio de Scoiatolli (2255 m), ya sea cogiendo unas “navetas” a determinada hora (no dejan pasar vehículos particulares, por lo menos en agosto), en un cruce a la izquierda, o bien llegar hasta un parking más adelante (Refugio Bain de Dones) y coger una telesilla que te deja en la zona del refugio (opción que elegimos). Espectacular el sitio y el transcurrir del tiempo entre vías y disfrutando de esta actividad que nos tiene últimamente embelesado. 

Croquis de parte de las vías de escalada de Cinque Torri

Espléndidas vistas desde el Refugio Scoiatolli (Cinque Torri)

Las Cinco Torres

Escalando una de las vías de las torres

Después, nos dirigimos hacia Lagazuoi, también cerca de Cortina, más vías. Y de la escalada, a las vías ferratas, siempre tocando roca…

Espectacular entorno entre paredes

Hemos hecho varias ferratas. Por su variedad me quedo con la ferrata del Monte Paterno (2746 m), en la que, aparte del paisaje sobrecogedor sobre las Tres Cimas de Lavaredo, había que atravesar túneles escavados en la roca con la linterna frontal, y se llegaba a la cima con unas vistas imponentes. El recorrido comienza en el Refugio Auronzo (2320 m), en cuyo parking pasamos la noche, caminamos hasta el refugio Lavaredo y más adelante hasta el refugio Locatelli (2401 m), y ya cerca comienza la ferrata y nuestro periplo junto a la piedra, sin cuerda, con los disipadores y el arnés, atados al cable que nos “pega” a la roca, de nuevo, seguimos en vertical…

Ferrata del Monte Paterno

Vista de los túneles por donde discurre 
la Ferrata del Monte Paterno

Cerca de la cima del 
Monte Paterno (2746 m)

Ha habido dos ferratas más. En la zona de Brenta, cogiendo el teleférico de Grosté en Madonna di Campiglio, la Ferrata Sosat, que transcurre entre los refugios de Tucket y Brentei. Y ya enfilando hacia el Val Gardena, en la zona de Cortina d’Ampezzo, la Ferrata Brigada Tridentina, muy masificada, cuyo nombre da fe de la historia de toda esta red de cables y escaleras en la roca. Historia de guerra y sufrimiento, horas de trabajo para evitar la muerte o provocarla, al amparo de estas magníficas montañas. 

Mar de roca desde el Monte Paterno