martes, 14 de agosto de 2012

Recorrido cerca del fiordo Geiranger (Noruega) - Miren Muñoz Trigo



Más grande cualquier casita 
que semejante pedazo de barcos..

Tengo un hueco de mi fondo de mochila ocupado ya para siempre con la belleza de Noruega. Hemos logrado llegar por carretera después de 3 interminables días, en nuestra casa rodante, y las 2 semanas que hemos transitado por esa naturaleza desbordante, nos han dejado mudos de asombro. Mirases donde mirases todo era verde, agua por todas partes, esas flores, esos jardines bien cuidados, las casas de madera de colores y tejados de hierba, esa limpieza y sobre todo, sus montañas, lagos y fiordos, dignas de postal y de llenar cualquier corazón, como el mío, ávido de espacios abiertos y naturaleza. 


El viaje nos llevó como punto más al norte hasta el pueblo de Andalsnes, para luego ir yendo poco a poco hacia el sur, haciendo pequeños recorridos por el monte, pasos en ferry, y visitando ciudades como Bergen, patrimonio de la Unesco, y Oslo, que es en la única ciudad en la que estuvimos 2 noches, el resto fue cada noche en un lugar diferente, y con un entorno precioso. 

La barca nos abandona, al fondo las Siete Hermanas…

El recorrido está localizado en una de las laderas de un pequeño Fiordo, Geirangerfjord, junto a un pequeño pueblo, Geiranger, un poco más al sur de la localidad de Andalsnes, una vez recorridos 73 km de la famosa carretera 63 que comienza en esta localidad y pasa por el trozo de 6 km conocido como “Trollstigger” o “Carretera de los Trolls”. En Geiranger atracan esos monstruos enormes llamados trasatlánticos, o cruceros, que para mi gusto rompen totalmente el encanto de muchos lugares como éste. Pasamos noche a pie de fiordo un poco apartados del pueblo, junto a otra autocaravana, y por la mañana nos presentamos en el pueblo para que nos trasladasen en barco hasta el punto de salida de la excursión (tan sólo 10 minutos). 

En algunos tramos hay una barandilla y un cable para asegurar

De repente te encuentras con esta maravilla de lugar

Ésta se inicia en un lugar llamado Skagefla, donde hay un diminuto embarcadero. Es una de las excursiones que viene indicada en cualquier folleto de información que se pida de la zona. Al principio se ascienden unos 500 m bastante empinados ya que partes del nivel del mar y todo es abrupto, con un cable puesto para dar seguridad en algunos tramos. Abajo va quedando el Fiordo y en la pared de enfrente tenemos las “Siete Hermanas” que son siete cascadas de una longitud impresionante, que salen en todos los folletos turísticos del país, ¡pero es que está lleno de cascadas enormes, y sin nombre!. 

y sigues caminando y sacas una foto…como  ésta…

Increíbles lugares para vivir…

Transcurre la subida con tranquilidad, poco a poco, entre flores y casitas en lugares de ensueño. El día soleado sin grandes agobios (18-20 grados), y poca gente. Pronto la subida se suaviza y empieza el bosque, agua por todas partes y mucha vegetación. El camino es estrecho y de vez en cuando nos brinda unas vistas preciosas. Hay bordas, algunas cerradas y otras libres, de forma que las múltiples excursiones que desde aquí se pueden hacer tienen su punto de descanso. Al final en fuerte bajada llegamos a unas cuantas casas desperdigadas y poco después nos presentamos en Geiranger de nuevo después de 3 horitas en total y los 500 m desnivel. 

El camino se adentra en el bosque

Los múltiples recorridos perfectamente señalizados. 
Neveros y cascadas

Hemos hecho algún recorrido más largo por el centro-sur del país pero éste reúne en poco espacio la esencia de su naturaleza, fiordos, montañas, bosques y agua…sigo soñando…