La mole del Néouvielle (3091 m) asoma a la derecha, tras la Punta Ramougn (3011 m),
dos tresmiles cercanos vistos desde el Lac d'Aubert
Cualquier buen tresmil pirenaico que se precie tiene su tramo de pedrera, un airoso cresterío, algún corredor para trepar y, al final, una cima con buenas vistas desde la que recorrer el horizonte poniendo nombre a las montañas conocidas. El Néouvielle cumple estas condiciones y se exhibe especialmente en la parte de la pedrera, que ocupa un extenso circo glaciar y que hasta la primavera y principios de verano suele estar disimulada bajo la nieve; en agosto es otra cosa, en agosto es pura piedra y no queda más remedio que buscar camino entre los bloques, subir y bajar, saltar y buscar el paso siguiente, fiarse de los hitos y de que nada se va a mover, y andarse con mucho cuidado todo el tiempo.







