Gilbo (1679 m)
Dedicado a Berna y a su inolvidable SUA.
Le debo la vida y tal vez por eso la aprecio e incluso se puede decir que la quiero.
Era un 30 de julio cuando me rescató de entre los barrotes de un colegio donde me habían dejado abandonado. Con eso te lo digo todo. Zona pija de Bilbao, con mucho burgués de cochazo y náuticos, y justo me tuvo que encontrar ella, montañera obsesiva, diría yo, que no parece darse cuenta de que soy un pobre perrito de compañía y no un sabueso o un foxterrier sediento de aventuras.







