sábado, 25 de julio de 2015

La última vuelta de tuerca de mi amiga montañera. Montes de Riaño - Hamlet

 
Gilbo (1679 m)

Dedicado a Berna y a su inolvidable SUA.

Le debo la vida y tal vez por eso la aprecio e incluso se puede decir que la quiero.
Era un 30 de julio cuando me rescató de entre los barrotes de un colegio donde me habían dejado abandonado. Con eso te lo digo todo. Zona pija de Bilbao, con mucho burgués de cochazo y náuticos, y justo me tuvo que encontrar ella, montañera obsesiva, diría yo, que no parece darse cuenta de que soy un pobre perrito de compañía y no un sabueso o un foxterrier sediento de aventuras.


Embalse y presa de Riaño desde Pico Jano (1821 m)
En esta ocasión le dio por marcharse unos cuantos días a una zona del Alto Esla. Y no se le ocurrió otra cosa que llevarme con ella para que nos hiciésemos compañía mutua. Ya en el viaje empezaron mis desdichas. Tuve que oír una vez más que lo menos que podrían hacer mis amos era sacarme una Visa porque las penas con dinero son menos penas y la gasolina entre dos sale más baratita. Que no se puede ir de perro gorrón por la vida y que siempre se tiene que hacer cargo de todos los gastos ella solita. Para colmo paró en cierto sitio y me subió a un pez, que dijo que era una trucha, para sacarme una foto de familia. Y allí tuve que quedarme haciendo como si me gustara, mientras los verdaderos turistas se dedicaban a mirar la escena.

Mirador de la trucha (La Hermida)
  
Embalse de Riaño con Gilbo (1679 m), Cueto Cabrón, Las Pintas ...

En el sitio donde dormimos no pude decir ni esta boca es mía, porque enseguida me mandó callar y me amenazó con una chancleta. Con lo bien que estaba yo solo en mi casita haciendo lo que me daba la gana. Tumbado panza arriba cuando tengo calor o hecho un ovillo si tengo frío. Con esta seguimos el horario europeo, como dice ella. Somos los primeros en la cena y los primeros en el desayuno. Y nada de volverse después a la cama. A los dueños del hostal les tenía contentos, vamos.

Gilbo, Cueto Cabrón, Las Pintas.

Izq. Moro; drcha. Rionda

Sierra del Jaido

Un día me llevó a hacer una de esas travesías por cresta que tanto le gustan. Que si pasos horizontales expuestos pero con buena roca; que si trepadas; que si canales y chimeneas que tienen hasta tiro, según me dijo. ¡Ja! Para tiro el que tiene ella que sin ninguna necesidad se mete en unos berenjenales de miedo y encima me obliga a seguirla. Me pilla por el arnés y me hace progresar de roca en roca, diciéndome lindezas. Que si soy un miedica; que si saco unas uñas que parezco un perezoso encaramándose a un árbol; que a ver cuándo me ha hecho ella una putada como para que le tenga tanto miedo.

El Saltadero (Sierra del Jaido)

Jaido o Caballo (1825 m) con la doble Jano (1821 m) y La Muga (1765 m),
 máximas alturas de la Sierra del Jaido.

Pico Jano (1812 m) y La Muga (1765 m)

Jano (1821 m)

Pico La Muga (1765 m)

Risco de la monja (Sierra del Jaido)

Lo que hay que oír por tener orejas. Si me mete a los abrevaderos y me hace recorrerlos de punta a punta, diciéndome con toda su cara “nadar te viene muy bien para lo tuyo”[i]. Pues que nade ella. Que el agua fría es una terapia que también se aplica en la cura de ciertos tipos de locura. Y cuando marcho de una esquina a otra buscando una sombra, me pregunta si no me doy cuenta de que ando el doble por hacer semejante cosa. O cuando, ante una de sus constantes dudas de por dónde continuar camino y me doy media vuelta, me llama listillo y me dice que siempre soy el primero en batirse en retirada. O cuando, exhausto al llegar una cima, no puedo ni comerme uno de los premios que me lleva y me llama desagradecido.

Cerroso (1834 m) con Moro y Rionda

Cima norte de Pico Moro (1801 m)

Cima sureña Pico Moro (1789 m)

La doble cima de Pico Moro (1789 y 1801 m)

Pero casi lo que más me fastidia es que después de dar una ¿vueltilla? de mínimo 6 horas, me diga toda sonriente lo mucho que voy a presumir contándoles nuestra aventura a mis amigos. Pero ¿de qué va esta? Los perros con los perros hablamos de lo que todos los tíos, es decir, de tías. Y con respecto a las presuntas amigas del sexo opuesto, ya ni te cuento. ¿Quién va a querer para padre de sus hijos un tipo que se la juega cada vez que sale al monte? ¿De dónde voy a sacar tiempo para ejercer mi función educativa junto a una posible compañera si mis correrías son a jornada completa?

Porque supongo que cuando habla de amigos, no se referirá a esas cosas grandotas y con cuernos que nos encontramos la mayoría de las veces. O a esos pataslargas de culo blanco que huyen de mí en cuanto me huelen. O tal vez a las pobres bovejas, como las llama ella, a las que no me deja ni acercarme porque dice que son tontas y que se podrían ir precipicio abajo o incrustar contra una alambrada solo porque quiera jugar con ellas.

Parme (1917 m)

Pico Lázaro (1906 m)

Pozúa o Jián (1911 m)

Bueno, alguna cosa buena también se puede decir de ella. A veces saca a relucir su lado maternal y me guarda panes untados en salsa que luego mezcla con el pienso y lo deja rico, rico. Otras, comparte su agua conmigo si la cosa se pone fea, dándome de beber de su chupete, como le llama a su botellín de agua. O me deja hacer guarradas, como rebozarme cual croqueta en el barro fresquito. Cuando hay zarzas me coge en brazos porque con mi corta estatura me quedo enganchado en todas; todo ello en perjuicio de sí misma que no puede ni siquiera retirar un poco la maleza y se las llega a pasar canutas. Así tiene ella las piernas, claro; llenas de mataduras, arañazos, moratones, picaduras. Así cómo le voy a encontrar yo un novio a esta para que me deje un poco tranquilo, disfrutando de mi vida perruna.

Río Dueñas (tramo entre Lois y Salamon)

Total que esta última actividad que hemos compartido ha sido peor que unas colonias. Y cuando el finde vinieron a visitarme mis amos, y les embaucó en una de sus correrías tuve que oír cómo les decía “el perro puede beber de cualquier sitio; así que economiza tu agua”. ¿Y quién es ella para decirles a mis dueños, que me miman como a una criaturita, lo que tienen que hacer? Luego dice que me quiere. Sí, ¡ya! A ese que lleva todo el tiempo a la cintura e incluso a veces de la manita, a ese sí que le quiere. El hippy, como le llama ella. Que el otro día cuando perdió las gafas (una vez más, y seguro que no es la última), se fue con él a buscarlas. Pero, ¡dónde se ha visto! ¿Quién es el que reconoce exactamente por dónde hemos pasado? Que para eso dejo rastro en todo hierbajo y en todo árbol. No como ella, que se deshace de todo ese valioso material de una vez, o del engreído del hippy que se cree que lo sabe todo y en vaya líos que nos mete. Encima utiliza como disculpa eso de que “estás mejor aquí, esperando a la sombrita”, y me dejó atado con un cordino a un haya, mientras ellos fueron a recuperarlas.

Rústico puente sobre el río Dueñas (Lois)

Y es que esta tía no pierde la cabeza porque la lleva pegada. Que el otro día perdió el mapa por llevar la mochila abierta. Y menos mal que, a diferencia del día de las gafas, no sabía dónde se habría caído porque si no, ¡toma más caminata! que hay que volver y recuperarlo. 

Así que, como náufrago que mete su mensaje en una botella, si algún alma caritativa se compadece de mí leyendo estas líneas, que por favor ponga en mi nombre ante la Sociedad Protectora de Animales una denuncia. No quiero volver con esta, ni a cobrar una herencia.
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Vocabulario:
Cosas grandotas y con cuernos: vacas y toros.
Patas largas de culo blanco: corzos.
Bovejas: ovejas

[i] Lo mío fue que me atropelló un coche y tengo todo el lado izquierdo hecho una piltrafa: pata operada, oreja caída (el veterinario me quería “doblar” la otra para dejarme las dos iguales), mandíbula dislocada (el mismo capullo me quería hacer una ortoleches).

 

3 comentarios:

Robín dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lucio G.T. dijo...

Mi mujer tiene razón, sois todas un poco brujas y nos leéis el pensamiento, pero yo creía que sólo a las personas, ahora veo que no, que también sois capaces de leer la mente de los animales, no hay más que ver la carita del rubio para darse cuenta de que todo lo que transcribes es realmente lo que el animalito está pensando sin duda alguna.
¿Todas esas cimas hay junto al embalse de Riaño? Tendré que aprovechar estas vacaciones y hacerle una visita al lugar.
Un abrazo Mati.

Matilde hamlet dijo...

Lucio ¡traidor! Yo que te tenía por amigo y te pones de parte del rubio. La culpa de todo la tuvo el Tren de la Robla al que llevo tiempo queriendo hincarle el diente. La intención era ir hasta Cistierna y ponerme allí la mochila a la espalda para llegar hasta Horcadas y subir el cervino leonés. Echando un vistazo en la red vi tantas posibilidades por los alrededores que preparé una pequeña incursión de reconocimiento. Y ya ves, sin pensármelo mucho, en vez del tren usé el coche y en vez de un monte subí un montón. Me queda pendiente lo del caballo de hierro y cantidad de salidas interesantes por la zona. Así que volveré; seguro. Un besote para Lucas y otro para María; uno más para tu chica, y otro muy grande para ti.