viernes, 23 de mayo de 2014

Montes de Satui, circular desde Legazpi - Luisa Alonso Cires


Gorostiaga

Legazpi, Oñati y Antzuola comparten un cordal de montañas cubiertas de bosques que se muestran a lo lejos como lomas impenetrables y solitarias. Nada más lejos de la realidad. Cruzadas de arriba a abajo y de izquierda a derecha por numerosas pistas, están sembradas desde la antigüedad de distintas "creaciones" humanas, desde túmulos a cruces, pasando por antenas y puestos de caza. Bordas, refugios y caseríos aparecen diseminados en la umbría de pinos y hayas. Y caballos, vacas y ovejas se reparten el espacio con gente que camina.


Inicio: Legazpi (Gipuzkoa). Desnivel positivo: 1015 m. Tiempo en marcha: 2.45 h
Buzones: Gorostiaga (951 m), Jentiletxe (913 m), Oregi (924 m), Arranoaitz (899 m), Korosomuño (795 m), Landarraitz (829 m), Arrola (904 m).


En Legazpi nos acercamos al barrio de Urratza, por debajo de la presa que mandó construir Patricio Etxeberria. El que en su día fuera el mayor pantano privado de Europa, construido para proporcionar el agua que accionaba la turbina de su empresa, se encuentra vacío actualmente. Han cambiado las actividades económicas de la zona y quedan las paredes de cemento como testigo de otra época.


Se puede aparcar antes de llegar al pantano. En la bifurcación hacia los caseríos de Aizeta y Bixiola (480 m), tomamos la pista de la izquierda. Atravesamos la presa, siguiendo por sendero; en 5 min tomamos la desviación a la izquierda, cuesta arriba. Obviamos los cruces que vamos encontrando hasta llegar a una pista más ancha y principal (630 m), es la que llega hasta la antena. La dejamos más adelante para atajar por un sendero ancho señalizado con un cairn (745 m). Continuamos por una senda marcada con pintura blanca (765 m), pasando junto a la txabola de Goiko Zelai (827 m).



Txabola de Goiko Zelai

Seguimos progresando por la umbría del bosque hasta alcanzar la enorme cruz instalada en 1901 m, ahora superada en altura por la antena próxima. Comparte plataforma con un vértice geodésico y un refugio. No muy lejos se haya el buzón.

Gorostiaga (951 m)



Buzón del Gorostiaga (951 m)

Por un lado del refugio bajamos unos escalones para seguir el sendero que se continua en el bosque. Se atraviesan pinos y hayas, hasta llegar a un claro donde se ha levantado un puesto de caza. 


A la derecha, entre la vegetación, sobresale una concentración inusual de piedras, a la sombra de un espléndido ejemplar de haya. Es el túmulo de Jentiletxe, próximo a la cima del mismo nombre.

Túmulo de Jentiletxe

Túmulo de Jentiletxe, con vistas al macizo de Aizkorri

Jentiletxe (913 m)


Seguimos por la senda que marca la divisoria entre Oñati y Legazpi, llegamos a una pista, la cruzamos y continuamos en la otra orilla por el camino de tierra. Hacia el SW, la calima desdibuja las siluetas del Aloña, Orkatzategi y Andarto. Gorbeia aún conserva un nevero en su loma herbosa. Al oeste se ven cercanos Udalatz y Anboto. Llegamos a la cima del Oregi, interrumpiendo la tranquilidad de un grupo de caballos que pastan a la sombra.

Oregi (924 m)

Oregi (924 m)

Oregi (924 m)

Continuamos por el sendero y en breve avistamos la discreta cima del Arranoaitz (899 m). 

 Arranoaitz (899 m)


Arranoaitz (899 m), al fondo Anboto y Udalatz


Cerca están las dos piedras que marcan el encuentro entre los tres pueblos por los que nos movemos hoy: Legazpi, Oñati y Antzuola.


A partir de este punto, el cordal separa Antzuola y Oñati, por las pistas terrosas que marcan la línea del gas. Afrontamos la pendiente más pronunciada del recorrido, en bajada, pasando por unas casas y volviendo a la pista del gas.

Landarraitz, al frente


En un suave repecho herboso sobresale la nave espacial metálica que señala la cumbre del Korosomuño.

Korosomuño (795 m)

Korosomuño (795 m)

Continuando por la senda del gas, tapizada de hierba y margaritas, llegamos al caserío de Lizargarate. Desde aquí comienza la ascensión hasta el punto más alto.



Landarraitz (829 m)

Landarraitz (829 m)

Volvemos sobre nuestros pasos, pasando de nuevo por Lizargarate Baserria y el Korosomuño, y subiendo la cuesta que nos separa del Arranoaitz. No la terminamos, antes nos desviamos por una senda que sale a la izquierda y penetra en el bosque. La umbría favorece el mantenimiento del barro, pero ladeamos cómodamente y progresamos hasta el túmulo de Arrolamendi.

Túmulo de Arrolamnedi


Cerca del túmulo está la fuente de Irikorta, a unos  metros bajo la cima de Arrola. 

Irikorta Iturria


Finalmente llegamos al Arrola, una explanada herbosa con vistas. 

Arrola (904 m)


A partir de aquí iniciamos la vuelta y el descenso hacia Legazpi. Giramos hacia el este y buscamos la pista ancha que atraviesa el bosque, donde encontramos varias bordas. Tras cruzar un escalón de maderos, bajamos hasta la pista de cemento que llega a los caseríos y volvemos al punto de inicio.