miércoles, 13 de enero de 2021

Cascada helada del Baio (o de Atau), Araba - Esther Merino

Varias semanas nevando y con temperaturas bajo cero hace que se forme esta bellísima cascada  en un pequeño rincón de nuestra provincia. Parece que el hielo engrandece un lugar que pasa desapercibido en verano, pues ni el agua fluye por este curioso espacio de la naturaleza, bajo las campas de Legaire en la Sierra de Entzia, Araba. Alguna ventaja tendremos de morirnos de frío…

La ruta empieza en el pequeño pueblo alavés de San Román de San Millán (630 m), hacia el Portillo de Atau (1110 m) pero sin subir por él. Tras aparcar el coche enseguida subimos la ladera del monte y vemos indicaciones de GR-25; a la izquierda nos llevaría al pueblo de Andoin. Tenemos 5,25 km de subida por delante.


Ambiente pirenaico con el fondo de la sierra de Entzia, montes tan humildes como queridos por los montañeros: Baio (1197 m) y Mirutegi (1166 m), atalayas de la Llanada alavesa. Es al atardecer y tenemos las horas justas de luz.


Varias indicaciones nos marcan diferentes destinos. Nosotros seguimos cuesta arriba y dejamos el puerto de Bicuña a nuestra derecha. Miramos hacia atrás, nos vigila la Sierra de Altzania con todas sus cimas nevadas.


Nos dirigimos al bonito y silencioso hayedo.


La subida no da respiro con tanta nieve acumulada de estos días.


Los puestos palomeros acompañan el camino.

Al fondo ya vemos nuestros destinos: las heladas cascadas de Atau o del Baio, que se forman en épocas de lluvia y se encuentran subiendo el Portillo de Atau (Senda del Pastoreo). Desde ahí se llegaría a la cima de Atauko Haitza (1103 m).

Las hayas nos hechizan mientras vamos subiendo sin demora antes de anochecer. Vemos las huellas de animalitos del bosque.


El bosque nos envuelve con su manto blanco. Días atrás ha hecho auténtico invierno, de los de antes, y hoy vemos las montañas despejadas en esta pequeña Siberia. Nos calzamos los crampones, por seguridad, para subir una buena pendiente.


Y ahí está, pétrea, blanquísima y helada, la cascada de Atau o de Baio. La cámara no deja de disparar mientras andamos con cuidado para no deslizarnos por la ladera. Hay escaladores subiendo la cascada y las esquirlas de hielo nos salpican. Es un momento mágico ver esta belleza de la naturaleza y que se ha dado las condiciones propicias a 30 km de nuestra casa, podría ser Noruega, Alpes o Canadá.


Nos quedaríamos aquí viendo este espectáculo helado pero se hace de noche y hay que volver, notamos la bajada de temperatura, estamos en la cara norte y sombría de este monte, donde el invierno se queda para no irse durante muchos meses del año.


El cuello nos duele de mirar hacia arriba, como si estuviéramos ante un circo glaciar, y nos despedimos de este regalo de la naturaleza.


Volvemos por el mismo camino de ida ya oscureciendo.


En total han sido 10,5 km y 368 m de desnivel de ruta en este paisaje tan singular y efímero.


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