
Edurne Pasaban superaba así el desafío de coronar las catorce montañas con más de ocho mil metros. Lo hacía acompañada de su equipo de montañeros y sherpas, en el estilo profesional que ha caracterizado sus últimas cumbres. Los medios de comunicación informaron ampliamente de su gesta. Se convertía en la segunda mujer en el mundo en alcanzar esa marca, hasta ahora reservada a los hombres.
Llevaba trabajando en este proyecto desde el año 2001, cuando subió al Everest, su primer ochomil. Diez años de intensa preparación física y mental. Diez años acercándose periódicamente al Himalaya. Una etapa que se cerraba al día siguiente, cuando llegaba al campamento base y recordaba a la prensa que ella era una parte más del proyecto.
Los medios de comunicación han mencionado a Isabel, junto con el resto de montañeros que ese día llegaron a la cumbre; no es muy conocida para el gran público, aunque por su historial lo merece. Sin embargo, en Burgos y en Baracaldo, especialmente en el Grupo Alpino Turista de Barakaldo (GATB), muchas personas han estado pendientes de su ascenso.
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