sábado, 24 de abril de 2021

Reto 2021: Silo de Okina - Susana Martínez de Lagrán


El municipio de Bernedo, en la Montaña Alavesa, guarda en su interior interesantes leyendas, poco conocidas, incluso para quienes somos de allí. Siendo un municipio pequeño en población (507 habitantes según el INE año 2020), es muy grande en extensión, unos 130 km2. A pesar de haber vivido allí y de pasar muchas horas de mi vida por la parte sur del municipio, no había oído hablar del Silo de Okina. Claro que al ser la parte norte del municipio, a mi me ha pillado siempre lejos.


Una tarde de este verano, rememorando antiguas Goienadas (aventuras insólitas del Goiena Mendi Taldea con final feliz a pesar de todo) con unos compañeros del Club, salió a la luz la historia que tuvieron un 25 de diciembre en el silo. Un 25 de diciembre en el que salir del silo fue un auténtico reto, la Navidad pendía de un hilo, en concreto de una cuerda dinámica elongada hasta el límite. Esta historia me generó cierto interés y curiosidad: dónde está ese lugar, que se esconde allí abajo, ¿podría visitarlo?

Y leyendo en diferentes foros sobre el silo, encuentro numerosas leyendas sobre este agujero de doce metros de diámetro y treinta y dos metros de profundidad. Varias son las referencias a Aita Barandiarán, quien, como era habitual en él, se preocupó de recoger las leyendas de nuestra cultura y también aquellas que hablaban del silo. Qué curioso, como antropóloga que soy y lectora de algunos de los numerosos documentos de J.M. Barandiarán, antes, durante y después de la universidad, nunca había reparado en este lugar (o al menos no me había dado cuenta). Nunca es tarde si la dicha es buena… y empiezo a leer sobre esto y……



…..Cuenta la leyenda que “En el interior de la Tierra existen comarcas inmensas, donde corren ríos de leche; pero son inaccesibles al ser humano, mientras éste viva en la superficie. Con ellas comunican ciertos pozos, simas y cavernas, como el pozo Urbión, las simas de Okina y de Albi y las Cuevas de Anboto, de Muru y de Txindoki. De tales regiones subterráneas proceden ciertos fenómenos atmosféricos, principalmente las nubes tempestuosas y los vientos huracanados”. ¡Qué interesante! Habrá que ir a comprobar si en esos treinta y dos metros se siente la fuerza de la tierra, la fuerza de los vientos, la magia de una leyenda… ¿hasta qué punto cierta?

Al parecer vecinos de Onraita (Alava), contaron a JM Barandiaran que "a menudo surge una nube blanca de la cueva de Okina, que al calor de los rayos del sol desaparece. Las nubes tormentosas que se crean en verano, las que originan las lluvias y los granizos más violentos también salen de esa cueva."

Aparte de atribuirle a la sima ser origen de estos fenómenos atmosféricos, existen otras leyendas sin referenciar igual de interesantes y misteriosas:
…..cuenta otra leyenda que “una chica se cayó en el silo y nunca se le encontró. Pero sus pendientes aparecieron en la fuente del pueblo”. Mmmm ¿qué iría a hacer allí la joven que cayo en la sima? ¿quién encontró los pendientes? ¿podremos averiguarlo si bajamos?

Otra leyenda, nos cuenta que Ahari es el genio que vive en la cueva de Okina, el cual suele tomar forma de carnero. En general, estos genios son los ayudantes de Mari. Esta Diosa utiliza estos genios como almohadas, o utiliza sus cuernos para tejer, y también los utiliza como animales de carga.

Los vientos huracanados, la desaparición de una joven, el hogar de Ahari… ¿qué convierte a este lugar en un lugar tan fantástico? ¿no os pica la curiosidad?


Pues si, a mi sí que me ha despertado la curiosidad este lugar tan particular. Así que para conocerlo, nada mejor que juntarnos unos compis del Club para programar una visita a fondo del silo. Si bien no somos gente con experiencia en espeleología, nuestra historia montañera nos ha curtido en aventuras de todo tipo, desde la escalada, a los barrancos, pasando por las aristas, alguna cueva fácil… lo que unido a unos pequeños consejos de amigos espeleólogos, hicieron que nos lanzáramos al reto de conocer el silo desde su interior.


Como somos ya personas con cierta edad y con responsabilidades, dedicamos un día a hacer prácticas en Egino, un entorno más conocido y controlado, para medir tanto las fuerzas como comprobar el material y su instalación. Si no aprobamos las prácticas quedamos fuera del grupo explorado porque esta vez no vamos a repetir la experiencia de aquél 25 diciembre…..Y en la pared, junto a la cueva, probamos diferentes técnicas de descenso y ascenso…. y repetimos varias veces la progresión de subida, para saber si seríamos capaces de remontar los 35 metros con solvencia. Unas horas después superamos las prácticas con nota, no sin cansancio, que vaya si cansa remontar (seguro que es por falta de práctica). Ya solo nos queda ir al lugar elegido y acometer el reto 2021.


Siguiente sábado por la mañana, con un día que ni fú ni fá, aunque más bien fresquito, y como no, en este marco de confinamientos varios, que nos tienen ya un poco ¿?, quedamos en Okina cuatro compis con muchas ganas de conocer qué hay allí, a 35 metros por debajo de nuestros piececitos. El día ha llegado. Qué emoción!

Subimos hasta el silo desde el mismo pueblo de Okina (unos 30 minutos) y… allí lo encontramos, ohohoh! Un super-agujero de 12 metros de diámetro y 32 de profundidad… Nos miramos con esa sensación de cómo mola… vaya lío… a quién se le ocurrió? Todo sea por ver si está aún la chica que cuenta la leyenda…

Se acabó el frío, empieza la tensión…. Empezamos a sacar el material: cuerdas, más cuerdas por si acaso, de un tipo y de otro tipo, cordinos, cintas, mosquetones, más mosquetones, ochos de un tipo y ochos de otro tipo, cestas, grigri, yumars…. vamos parece un mercadillo de montaña!




Y bajo la dirección del compi más experimentado montamos el rápel, utilizando los dos parabolts que hay en el suelo y reforzando con un árbol cercano. Nos ponemos manos a la obra y empieza el momentazo! ¿quién baja en primer lugar? No hay duda y nos ordenamos de mayor a menor en edad, pues la experiencia es un grado.

Ponte ahí, no mejor ahí, el pie más allá, venga! No te rajarás ahora? Y… superado el momento del primer metro del silo que es el que más impresiona, el resto, treinta y tantos metros volados los bajamos en… segundos! Pero qué rápido hemos bajado!!! Si estamos ya en el fondo! Y qué fondo! un círculo perfecto, en el que se siente la humedad, el silencio, el frío! Se percibe ese olor a lluvia, rocío…. Qué sensaciones más… diferentes? Miro hacia arriba y ahí está, un círculo casi perfecto, impresionante… Caprichos de la madre naturaleza.





¡¡!Al lío! La llamada del compi que nos hace otra vez ponernos ahí en guardia para ahora si, afrontar el reto… hacia arriba. La salida se hará igualmente por orden de antigüedad de llegada, no hay discusión. Colocamos los yumars en la cuerda y con una sincronización perfecta (recuerden que aprobamos las prácticas) derecha, izquierda, derecha… remonta los 35 metros con solvencia, que no es lo mismo que con estilo… Y seguido vamos el resto, que, con alguna pequeña dificultad, superamos el reto y salimos a superficie con una super-sonrisa… Si, si, si… después de hablar tanto del silo al final ¡lo hemos conseguido!

Qué mañana más diferente! Esta actividad nos ha mantenido días con la ilusión y la curiosidad bien despierta!. Ahora ya solo queda ver las fotos, que como suele pasar, no hacen justicia a la realidad, pero nos servirán para acordarnos de este lugar bautizado como konfi-leku 2021.Que no nos falte el humor en tiempos de pandemia!





NOTA: mmmm… así relatado quizás parezca una actividad sencilla…. No obstante conviene prepararla bien antes de adentrarse en las profundidades, diría yo que no es una actividad popular… No repitan por favor las aventuras de aquél 25 de diciembre….


Los extractos de mitología han sido extraidos de:
https://mitologiadevasconia.amaroa.com/caracter%C3%ADsticas/la-tierra-centro-del-universo-mitol%C3%B3gico-vasco
https://www.facebook.com/mythobasque/posts/mitologia-del-silo-de-okina-arabaahari-es-el-genio-que-vive-en-la-famosa-cueva-d/156311531588895/


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