miércoles, 10 de febrero de 2021

Urkomendi (225 m). Descubriendo la pólvora - Matilde Sanz

Escultura La Huella/Aterpe 1936 


Hoy, de repente, al verme en Urkomendi (225 m) me he preguntado a qué nivel de absurdo-monte nos ha llevado la situación que estamos viviendo. Y es que estamos tan limitados de movimientos que los culo-inquietos ya no sabemos qué hacer para alcanzar cotas y objetivos que nos motiven a movernos. Aunque estos sean totalmente absurdos.


Urkomendi


Ha habido incluso iniciativas a nivel de club para mantener la moral alta entre el colectivo montañero. Seguro que han sido muchos los intentos, pero por cercanos, me sé muy bien los del veteranísimo Aldatz-Gora y los del portugalujo Ganerantz. El primero les propuso a sus socios completar una lista de montes de los municipios colindantes a Bilbao (cuando esto aún era posible). El segundo, un medio kilómetro vertical al Argalario, extendiendo la invitación, en este caso, a todo el que quisiera y estuviese en disposición de intentarlo.

También un joven club de Bilbao, Aitzeder MT, ha lanzado un reto invitando a participar a quien lo desee. Se trata de buscar una libreta que irán cambiando de lugar cada mes. El lugar elegido es, por supuesto, la cima de un monte y el que ha tenido el privilegio de encabezar la lista ha sido el Arnótegi.

Mirador en el Pikotamendi

Estación superior del funicular de Artxanda

Pero vamos a hablar del Urkomendi. Esta pobre tachuela o birrimonte forma parte del macizo del Ganguren lo que, dicho de este modo, promete. Otra cosa es proponerse llegar a él por el mero hecho de que los mapas lo mencionen. La que esto escribe no es la primera vez que comete este delito. Ya había estado anteriormente en el Urkomendi, pero de forma anecdótica y pisando mucha zarza. El caso es que, a día de hoy, los caminos de la montaña se han vuelto infinitos y, gracias a los amantes de las bajadas imposibles en bicicleta de monte, se nos han abierto senderos en zonas que antes eran impensables. Así que una que no se achanta con nada, sea grande o chico, además de hacer cima en tan memorable monte, emprendo  una bajada sin saber a dónde siguiendo uno de estos divertidos senderos. Esto no lo difundáis, mesedez.

Depósito de aguas en el Pike Bidea (Sondika)

Cima de Urkomendi (225 m)

El caso es que ha sido divertido, corto, pero gratificante. Y hasta me he encontrado al poco de empezar mi aventura, con dos jóvenes a los que, para que no se asustasen al ver aparecer por allí a una cabeza de chorlito, he advertido de mi presencia saludándoles a una distancia de más de 10 metros. A pesar de todo, se han sorprendido, sí;  y también me han dado las gracias por mi saludo, que ha evitado que el susto haya sido aún mayor.

Pero todo en esta vida es relativo. Lo ridículo es llegar a esta “cima” en vehículo propio y dejar éste en el aparcamiento del monte Pikota. Lo fácil, utilizar el funicular de Artxanda como medio de acercamiento. Lo más saludable, subir a pie desde la orilla de la ría por las cuidadas laderas del Pikotamendi. Y lo divertido, subir por el Pike bidea, desde La Ola, y llegados al depósito de aguas, dejar el asfalto para coger la rueda de los bicicleteros. Solo que, La Ola no queda dentro de los límites municipales de nuestro reducido mundo. Así que nos han fastidiado hasta eso: el divertimento.

Libreta depositada en el Monte Arnótegi por el Aitzeder MT


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